Mes: febrero 2018

LA CUAREMA: CAMINO COMUNITARIO

LA CUARESMA: CAMINO COMUNITARIO

Querida familia parroquial, el miércoles de ceniza escuchábamos la profecía de Joel que decía: “Tocad la trompeta en Sión, proclamad un ayuno santo, convocad a la asamblea, reunid a la gente, santificad a la comunidad, llamad a los ancianos; congregad a los muchachos y a los niños de pecho…” es hermoso ver como la conversión es personal pero tiene una indudable dimensión comunitaria. Que yo vuelva al Señor es un bien para mí, cierto, pero lo es también para mi familia y pueblo. Animémonos unos a otros en este camino cuaresmal hacia la Pascua. Recuerdo como el Papa Benedicto XVI decía que la limosna es fijarse por el bien “total” del hermano.

“El «fijarse» en el hermano comprende además la solicitud por su bien espiritual. Y aquí deseo recordar un aspecto de la vida cristiana que a mi parecer ha caído en el olvido: la corrección fraterna con vistas a la salvación eterna. Hoy somos generalmente muy sensibles al aspecto del cuidado y la caridad en relación al bien físico y material de los demás, pero callamos casi por completo respecto a la responsabilidad espiritual para con los hermanos. No era así en la Iglesia de los primeros tiempos y en las comunidades verdaderamente maduras en la fe, en las que las personas no sólo se interesaban por la salud corporal del hermano, sino también por la de su alma, por su destino último.

En nuestro mundo impregnado de individualismo, es necesario que se redescubra la importancia de la corrección fraterna (movidos por la caridad), para caminar juntos hacia la santidad.”

Feliz y santa cuaresma a todos!

«Curó a muchos enfermos de diversos males y expulsó muchos demonios…”

"Curó a muchos enfermos de diversos males y expulsó muchos demonios…”

Jesús entregó a la Iglesia su poder de curar: «A los que crean, les acompañarán estos signos: […] impondrán las manos a los enfermos, y quedarán sanos» (Mc 16,17-18). En los Hechos de los Apóstoles, leemos la descripción de las curaciones realizadas por Pedro (cf. Hch 3,4-8)y Pablo (cf. Hch 14,8-11).

La tarea de la Iglesia, que sabe que debe mirar a los enfermos con la misma mirada llena de ternura y compasión que su Señor, responde a este don de Jesús. La pastoral de la salud sigue siendo, y siempre será, una misión necesaria y esencial que hay que vivir con renovado ímpetu tanto en las comunidades parroquiales como en los centros de atención más excelentes.

No podemos olvidar la ternura y la perseverancia con las que muchas familias acompañan a sus hijos, padres y familiares, enfermos crónicos o discapacitados graves. La atención brindada en la familia es un testimonio extraordinario de amor por la persona humana que hay que respaldar con un reconocimiento adecuado y con unas políticas apropiadas.

Por lo tanto, médicos y enfermeros, sacerdotes, consagrados y voluntarios, familiares y todos aquellos que se comprometen en el cuidado de los enfermos, participan en esta misión eclesial. Se trata de una responsabilidad compartida que enriquece el valor del servicio diario de cada uno. (Mensaje del Santo Padre el Papa Francisco para la XXVI JORNADA MUNDIAL DEL ENFERMO 2018).