Querida familia parroquial,
Lo primero, quería daros las gracias por vuestra respuesta rápida, generosa y alegre a la petición que se hizo de “ropa de abrigo para los refugiados sirios”. Gracias en nombre de todos los que no tienen voz; gracias en nombre de Cristo que ha dicho que lo que hiciésemos a uno de los más pequeños a Él mismo se lo hacemos. Gracias.
