NUESTRO CARIÑO Y ORACIÓN DESDE LA PARROQUIA EN ESTOS MOMENTOS DE PRUEBA / AGURRAK

Queridas familias,

Cómo nos ha cambiado la vida en poco más de una semana. Espero y rezo de corazón para que todos estéis bien. Diariamente ofrezco la Misa por vuestras intenciones, de forma particular por los que más sufren esta pandemia, también por los que no encuentran descanso tratando de aliviar a otros.

En estos momentos de prueba, tener fe es como edificar la casa sobre roca. Soplaron los vientos, se salieron los ríos…pero la casa siguió en pie (dice Jesús). Desde la fe sabemos que el buen Dios, no nos ha dejado. Conocemos desde la muerte de su Hijo Jesucristo en la cruz y posterior resurrección, que todo colabora para el bien de los que aman a Dios. Que Dios saca de los males bienes. Lo vemos estos días con esta explosión de solidaridad, vecindad y generosidad hasta el extremo…antes nunca vistos.

Estos días los medios de comunicación no dejan de plantear respuestas desde la ciencia, sanidad, economía o la política a lo que estamos viviendo. Los creyentes no tenemos una respuesta, pero sí que rezamos a Aquel que la tiene. Queridas familias os invito a que podáis sacar tiempo para rezar en familia…antes era muy difícil, hoy tenemos una oportunidad única para acercarnos a Dios y abrirnos a un mundo nuevo de relaciones, también entre nosotros.

¿Cómo me gustaría haber vivido este tiempo presente? La prueba pasará más pronto que tarde y reflexionaremos sobre cómo la hemos vivido. ¿Cómo me gustaría haberla vivido? Pues no lo dejéis para mañana, empezad hoy…a volver a tener trato con Jesucristo el Señor, a rezar a María nuestra Madre, a crecer en actos de caridad, saliendo de nosotros mismos y venciendo el egoísmo…

Espero y pido al Señor por intercesión de Santa María de la Esperanza que tras este periodo de prueba salga una humanidad nueva. Estoy a vuestra disposición. Con el cariño de siempre recibid la bendición+, el saludo del vicario parroquial Rubén y de los catequistas.

Miguel Garisoain, vuestro párroco.

Familia agurgarriok,

Nola aldatu diren gauzak azken egunetan. Denak ongi egotea espero dut, eta horregatik egiten dut otoitz.

Fedetik dakigu Jaungoikoak egoera txarretatik gauza onak ateratzen dituela. Garbi ikus dezakegu hau egun hauetan, elkartasun eta eskuzabaltasun handiko ekintzen artean, orain arte ikusi izan ez zirenak.

Sinisten dugunok ez daukagu erantzunik honen aurrean, baina bai egiten diogula otoitz soluzioa izan dezakenari. Gonbita egiten dizuet familiok, egun hauetan elkarrekin otoitz egiteko denbora ateratzera.

Nola gustatuko litzaidake garai hau bizi izana? Proba hau laster baino lehen pasatuko da, eta no bizi izan dugunaren inguruan egingo dugu hausnarketa. Nola gustatuko litzaidake hau bizi izana? Ez ezazue biharko utzi, gaur bertan has zaitezkete…

Espero dut, eta Doniantzuko Ama Birginiaren bidez eskatzen diot Jaungoikoari, denboraldi honen ostean gizarte berri bat lortzea. Bitartean, zuen beharrentzat hemen nagoela gogorarazten dizuet.

Betiko afektuarekin, jaso ezazue bendizioa eta Rubén bikarioaren eta katekisten agurra.

Miguel

80 AÑOS CAMINANDO JUNTOS. “CADA PASO CUENTA”

Caminar, caminar, años caminando, 80 años caminando en una dirección: hacia el castillo de Javier. (…)

Paso a paso, Francisco de Javier aprendió a conocer los resquicios de una vida que no se imaginaba cuando correteaba por los pasillos de este castillo (…). Paso a paso, primero saliendo de su propio lugar para ir a París, saliendo de su lugar de confort. Otro paso más vivido en la soledad de lo desconocido y, de repente, encontrarse con alguien que llegó a ser su amigo, y que pasó a ser su “amigo en el Señor”. Porque aquí vino otro paso más: conocer de verdad a quien llegó a ser el auténtico Señor de su vida: Jesucristo. (…)[“Pedir conocimiento interno del Señor que por mí se ha hecho hombre, para que más le ame y le siga”].

Paso a paso vamos haciendo historia. Una historia que se convierte en una verdadera peregrinación hacia quien nos lo ha dado todo: hacia Dios. 80 años andando por el camino que llega a Javier, para encontrarnos con los caminos que el Santo recorrió en su vida y, así, asomarnos a la experiencia de un Dios hecho hombre para salvarnos. (…)

Con el Papa Francisco queremos que nuestra peregrinación de este año tenga este contenido: “Peregrinar significa sentirse convocados e impulsados a caminar juntos pidiéndole al Señor la gracia de transformar viejos y actuales rencores y desconfianzas en nuevas oportunidades para la comunión; es desinstalarse de nuestras seguridades y comodidades en la búsqueda de una nueva tierra que el Señor nos quiere regalar. Peregrinar es vivir juntos… no tener miedo a mezclarnos, encontrarnos y ayudarnos… Es creerle al Señor que viene y que está en medio de nosotros promoviendo e impulsando la solidaridad, la fraternidad, el deseo de bien, de verdad y justicia”.

Que el Señor nos conceda la gracia de vivir este camino, al lado de su Hijo y, junto a otros avanzar hacia su encuentro. ¡Feliz Javierada 2020! ¡Feliz Novena de la Gracia 2020!

P. José Mª Vicente sj. Rector del Santuario de Javier

EL PAPA FRANCISCO SOBRE LA EUTANASIA

· La eutanasia y el suicidio asistido son una derrota para todos. La respuesta a la que estamos llamados es no abandonar nunca a los que sufren, no rendirse nunca, sino cuidar y amar para dar esperanza

· La eutanasia y el suicidio asistido son serias amenazas para las familias de todo el mundo. Mientras que su práctica es legal en muchos Estados la Iglesia se opone firmemente a estas prácticas y siente el deber de ayudar a las familias que cuidan a sus seres queridos, tanto a los enfermos como a los ancianos (Amoris laetitia, 48).

· La cultura de la muerte y la cultura del descarte no son un signo de civilización sino un signo de abandono que también puede ser disfrazado de "falsa compasión". En cambio, es necesario asumir la tarea de trabajar junto a los que sufren y de acompañarles .

· El dolor, el sufrimiento, el sentido de la vida y de la muerte son realidades que la mentalidad contemporánea lucha por afrontar con una mirada llena de esperanza. Sin embargo, sin una esperanza confiable que le ayude a enfrentar el dolor y la muerte, el hombre no puede vivir bien y mantener una perspectiva segura de su futuro. Este es uno de los servicios que la Iglesia está llamada a prestar al hombre contemporáneo porque el amor, que se acerca de manera concreta y que encuentra en Jesús resucitado la plenitud del sentido de la vida, abre nuevas perspectivas y nuevos horizontes, incluso a quienes piensan que ya no pueden hacerlo.

UAP ZIZUR. 14 DE MARZO, JAVIERADA 2020

El día 14 de marzo participaremos en la Javierada las parroquias de la UAP Zizur.

Para ir andando, nos reuniremos a las 5 de la madrugada en la Parroquia de Sta. María de la Esperanza para recibir la bendición. Posteriormente traslado en coche hasta Noain para salir todos juntos.

Para los que queráis participar en el Vía Crucis, habrá un autobús que saldrá del Instituto de Zizur Mayor a la 1 del mediodía. Llevar almuerzo para comer en Sangüesa. A quienes sólo quieran acudir a la Misa (5 de la tarde), el autobús los acercará hasta Javier.

Podéis apuntaros en el 948 18 22 13 (lunes y jueves de 10,30h a 13´30h) o en la sacristía de Sta. María de la Esperanza de Doniantzu, antes del miércoles 11 de marzo. Precio: 10 €.

Cartel Javieradas con novena de la gracia.pdf

CATEQUESIS DEL PAPA FRANCISCO ACERCA DE LA UNCIÓN DE LOS ENFERMOS

Hoy quisiera hablaros del sacramento de la Unción de los enfermos, que nos permite tocar con la mano la compasión de Dios por el hombre. Antiguamente se le llamaba «Extrema unción», porque se entendía como un consuelo espiritual en la inminencia de la muerte. Hablar, en cambio, de «Unción de los enfermos» nos ayuda a ampliar la mirada a la experiencia de la enfermedad y del sufrimiento, en el horizonte de la misericordia de Dios.

Hay una imagen bíblica que expresa en toda su profundidad el misterio que trasluce en la Unción de los enfermos: es la parábola del «buen samaritano», (Lc 10, 30-35). Cada vez que celebramos ese sacramento, el Señor Jesús, en la persona del sacerdote, se hace cercano a quien sufre y está gravemente enfermo, o es anciano. Dice la parábola que el buen samaritano se hace cargo del hombre que sufre, derramando sobre sus heridas aceite y vino. El aceite nos hace pensar en el que bendice el obispo cada año, en la misa crismal del Jueves Santo, precisamente en vista de la Unción de los enfermos. El vino, en cambio, es signo del amor y de la gracia de Cristo que brotan del don de su vida por nosotros y se expresan en toda su riqueza en la vida sacramental de la Iglesia. Por último, se confía a la persona que sufre a un hotelero, a fin de que pueda seguir cuidando de ella, sin preocuparse por los gastos. Bien, ¿quién es este hotelero? Es la Iglesia, la comunidad cristiana, somos nosotros, a quienes el Señor Jesús, cada día, confía a quienes tienen aflicciones, en el cuerpo y en el espíritu, para que podamos seguir derramando sobre ellos, sin medida, toda su misericordia y la salvación.

Pero cuando hay un enfermo muchas veces se piensa: «llamemos al sacerdote para que venga». «No, después trae mala suerte, no le llamemos», o bien «luego se asusta el enfermo». ¿Por qué se piensa esto? Porque existe un poco la idea de que después del sacerdote llega el servicio fúnebre. Y esto no es verdad. El sacerdote viene para ayudar al enfermo o al anciano; por ello es tan importante la visita de los sacerdotes a los enfermos. Es necesario llamar al sacerdote junto al enfermo y decir: «vaya, le dé la unción, bendígale». Es Jesús mismo quien llega para aliviar al enfermo, para darle fuerza, para darle esperanza, para ayudarle; también para perdonarle los pecados. Y esto es hermoso.

No hay que pensar que esto es un tabú, porque es siempre hermoso saber que en el momento del dolor y de la enfermedad no estamos solos: el sacerdote y quienes están presentes durante la Unción de los enfermos representan, en efecto, a toda la comunidad cristiana que, como un único cuerpo nos reúne alrededor de quien sufre y de los familiares, alimentando en ellos la fe y la esperanza, y sosteniéndolos con la oración y el calor fraterno. Pero el consuelo más grande deriva del hecho de que quien se hace presente en el sacramento es el Señor Jesús mismo, que nos toma de la mano, nos acaricia como hacía con los enfermos y nos recuerda que le pertenecemos y que nada —ni siquiera el mal y la muerte— podrá jamás separarnos de Él.

PAPA FRANCISCO.

CLASE DE RELIGIÓN

El próximo 3 de febrero comienza la semana de pre-matrícula para los niveles de infantil y primaria.

Hacer la matrícula es un acto sencillo pero muy importante, porque estáis decidiendo qué tipo de educación queréis para vuestros hijos e hijas. Por ello queremos recordaros que ahora es el momento de hacer constar que queréis clase de religión para vuestros hijos. Es un derecho y deber que tenéis como padres. Y es también una importante ayuda para la educación cristiana de vuestros hijos.

Os animamos a que apuntéis a vuestros hijos a la clase de religión y a que alentéis a otros padres y madres a que también ellos lo hagan. Tened en cuenta que en los centros públicos se ha de marcar explícitamente que se desea cursar la asignatura de religión. Vuestro párroco, Miguel+

CURSO BÁSICO SOBRE LAS UNIDADES DE ATENCIÓN PASTORAL (UAP)

Querida familia parroquial, hace tiempo que nuestra diócesis está en “salida” como pide el Papa Francisco, en camino de conversión y reforma pastoral. En este itinerario de creación de las UAP, se ha propuesto la invitación a cuantas personas están implicadas en la labor pastoral de las parroquias (catequistas, grupo de Cáritas, liturgia, coro…) a un curso básico sobre las UAP, con el fin de conocer esta nueva realidad, involucrarse y animar en este proyecto.

FECHA: sábados 22 y 29 de febrero, de 10 a 12:30h En el Seminario de Pamplona.

PROGRAMA:

Parte I. La Pastoral de la Iglesia hoy.

· La pastoral de una Iglesia en salida (del Vaticano II al Papa Francisco).

· Rasgos de una comunidad evangelizadora.

· Las acciones pastorales de la Iglesia

Parte II. Nuestro proyecto.

· Las Unidades de Atención Pastoral.

· Estructura y desarrollo.

· Un nuevo estilo, un nuevo liderazgo.

Os animo de todo corazón a que acojáis con interés esta invitación a participar del cursillo básico. La Iglesia la formamos todos, y como si de un cuerpo se tratara, todos los miembros son importantes. Que Santa María, Madre de la Iglesia nos acompañe en este camino y nos haga dóciles al soplo del Espíritu Santo. Con el cariño de siempre, vuestro párroco, Miguel+

SEMANA DE ORACIÓN POR LA UNIDAD DE LOS CRISTIANOS (18 a 25 de enero)

«Nos mostraron una humanidad poco común» (Cf. Hch 28, 2)

«Nos mostraron una humanidad poco común» (Cf. Hch 28, 2) es el lema de la Semana de Oración por la Unidad de los Cristianos que se celebrará del 18 al 25 de enero de 2020.

Este año el Octavario se inspira en la narración de la tempestad que sufrió la nave que llevaba a san Pablo a Roma con algunos prisioneros y que acabaron socorridos en Malta con verdadera humanidad por los nativos de la isla y por el personaje principal, Publio, que acogió en su propia casa a los náufragos y los auxilió hasta la admiración.

Un relato de gran actualidad si pensamos en las travesías de los emigrantes y refugiados en busca de puerto seguro en el Mediterráneo. Miles de ellos huyen de sus países de origen perseguidos por su fe o sus ideas. El relato contrastado con la realidad de cada día es una fuerte llamada a la unidad de acción de todos los cristianos, para que tratemos con solícita humanidad a cuantos nos piden ayuda. Los países de los que proceden los emigrantes padecen males sociales y desórdenes que les obligan a buscar unas condiciones de vida mejor entre nosotros. Es necesario ayudar a los países que los emigrantes abandonan, promoviendo en ellos el respeto a los derechos humanos, la libertad religiosa y el bienestar social que ahora no pueden legítimamente ofrecer a cuantos se ven obligados a emigrar.

Se nos ofrece a continuación un extracto del mensaje que han preparado conjuntamente el Consejo Pontificio para la Promoción de la Unidad de los Cristianos y la Comisión Fe y Constitución del Consejo Mundial de Iglesias para la semana de oración por la unidad de los Cristianos.

La unidad de la Iglesia ha de ser suplicada en la oración para que venga sobre nosotros la luz que ilumine nuestro entender y saber de las cosas de Dios. Tenemos la tentación de confundir lo que nosotros podemos hacer con lo que solo Dios puede hacer. La oración de Jesús por la unidad de la Iglesia no puede quedar sin la respuesta de Dios; por eso nuestra oración, unida a la oración de Jesús, nos abre esperanzados y llenos de confianza a un futuro que solo Dios conoce, pero que se anticipa en nuestro recíproco amor y mutuo reconocimiento como hermanos en Cristo.

En el difícil camino hacia la plena comunión en la única Iglesia de Cristo, necesitamos fortaleza, para no ceder a la tentación de dar por supuesta una unidad que en realidad no tenemos. Los cristianos no debemos engañarnos y culpablemente padecer un espejismo inútil en su afán. La evolución de las últimas décadas sucedida en algunas Iglesias históricas y comunidades eclesiales ha distanciado a confesiones cristianas que habían andado un largo camino de la unidad visible de la Iglesia. Hemos alcanzado grandes logros en el acercamiento de posturas doctrinales sobre la justificación por la fe y el fruto de las buenas obras. Hemos acercado posturas sobre la vida sacramental y la recomposición de un entendimiento común de la eucaristía, la sucesión apostólica en la fe común y en el ministerio de los Apóstoles, y hemos emprendido juntos un progresivo reconocimiento recíproco de los elementos de gracia y salvación que compartimos en la Iglesia, pero la unidad visible todavía no es una realidad lograda.

Esta solo la lograremos mediante una profunda conversión a Cristo, porque en él estamos enraizados y en él y por su medio, Dios nos ha reconciliado. Todas las Iglesias históricas han perdido fieles y, en Europa, la secularización de la vida cotidiana tiende a excluir la religión del horizonte en el que se hace presente el sentido y la orientación última de nuestra vida mortal. Necesitamos cambiar nuestro corazón y nuestra mente y dejar que la gracia de Dios purifique y transforme nuestra vida, para volver a ser testigos de Jesús en el mundo indiferente de nuestro tiempo.