ADVIENTO . DESPIERTA!

El significado de la expresión "Adviento" comprende también el de visitatio, que simplemente quiere decir "visita"; en este caso se trata de una visita de Dios: él entra en mi vida y quiere dirigirse a mí. En la vida cotidiana todos experimentamos que tenemos poco tiempo para el Señor y también poco tiempo para nosotros. Acabamos dejándonos absorber por el "hacer". ¿No es verdad que con frecuencia es precisamente la actividad lo que nos domina, la sociedad con sus múltiples intereses lo que monopoliza nuestra atención? ¿No es verdad que se dedica mucho tiempo al ocio y a todo tipo de diversiones? A veces las cosas nos "arrollan".

Al venir entre nosotros, nos trajo y sigue ofreciéndonos el don de su amor y de su salvación. Presente entre nosotros, nos habla de muchas maneras: en la Sagrada Escritura, en el año litúrgico, en los santos, en los acontecimientos de la vida cotidiana, en la creación, que cambia de aspecto si detrás de ella se encuentra él o si está ofuscada por la niebla de un origen y un futuro inciertos. (BXVI) ¡Despierta!

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TEXTOS PARA HACER ORACIÓN

TEXTOS PARA HACER ORACIÓN… puntualmente, para cada adoración eucarística de los jueves, un “ángel” nos prepara tres textos para rezar en el Señor. Son una gran ayuda, que muchos de vosotros me consta, releéis en casa. Ahí os va uno de los últimos que comenta el salmo 36: espera en el Señor.

Necesito esas palabras: “Descansa en el Señor y espera en él”. Descanso y espera. Yo soy todo impaciencia y prisas, siempre de aquí para allá, y ya no sé si eso es un celo santo por las cosas de tu gloria o, sencillamente, el mal genio que yo tengo y no me deja parar. Todo lo hago por tu Reino, desde luego, por el bien de las almas y el servicio del prójimo; pero hay en todo ello una presión constante, como si el destino de la humanidad entera dependiera exclusivamente de mí y de mis esfuerzos. Siento necesidad de trabajar, conseguir, bendecir, sanar, poner remedio a todos los males del mundo, comenzando, desde luego, por todos los defectos de mi persona, y así he de actuar, rezar, planear, organizar, conseguir, conquistar. Demasiada actividad en mi pequeño mundo; demasiadas ideas en mi cabeza; demasiados proyectos en mis manos. Y en medio de toda esa prisa loca, oigo la palabra que me llaga desde arriba: Espera.

Espera en el Señor, qué es esperar al Señor.

Todos mis planes y obligaciones quedan desde ahora reducidos a esa sola palabra. Espera. Tranquilo. No te precipites, no te empeñes, no te atosigues, no te vuelvas loco y no vuelvas loco a todo el mundo a tu alrededor. No te comportes como si el delicado equilibrio del cosmos entero dependiera de ti en cada instante. Siéntate y cállate. La naturaleza sabe esperar, y sus frutos llegan cuando les toca. La tierra aguarda a la lluvia, los campos esperan a las semillas y a las cosechas, el árbol espera a la primavera, las mareas esperan su horario celeste, y las estrellas centelleantes esperan edades enteras a que el ojo del hombre las descubra y alguien piense en la mano que las puso en sus órbitas.

Toda la creación sabe esperar la plenitud de los tiempos que viene a darle sentido y recoger la mies de esperanza en gavillas de alegría. Solo el hombre es impaciente y se le quema el tiempo en las manos. Solo yo quedo aún por aprender la paciencia de los cielos que trae la paz al alma y le deja a Dios libre para actuar a su tiempo y a su manera. El secreto de la acción cristiana no es el hacer, sino el dejarle a Dios que haga.

“Confía en él, y él actuará.”

¡Si yo supiera dejarte hacer en mi vida y en mi mundo lo que tú quieres hacer! ¡Si aprendiera a no entrometerme, a no apurarme, a no temer que todo se va a perder si no controlo yo todo personalmente! ¡Si tuviera la fe y confianza suficientes para dejarte venir cuando tú quieras y hacer lo que te agrade! ¡Si aprendiera a esperar! Esperar es creer, y esperar es amar.

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IDEOLOGIA DE GÉNERO- LOS PADRES Y LA EDUCACIÓN

Querida familia, comparto vuestra preocupación y horror ante las informaciones aparecidas en prensa sobre el programa SKOLAE que el Gobierno de Navarra quiere implantar en la educación de vuestros hijos…Os animo y exhorto a luchar por el derecho que tenéis a la libertad de educación, a defender a vuestros hijos de todo tipo de corrupción y a no ser privados de vuestra patria potestad. Os adjunto una catequesis del Papa Francisco que dirigió el 20 de mayo de 2015 sobre la educación de los padres y la educación de los hijos. Puede darnos luz…y fuerzas para el combate.

“Hoy nos detendremos para reflexionar en una característica esencial de la familia, es decir, su naturaleza vocacional a educar los hijos para que crezcan en la responsabilidad de sí mismos y de los otros. […]

Por esto, la relación entre los padres y los hijos debe ser de una sabiduría, de un equilibrio, muy grande. Hijos obedezcan a sus padres, eso le gusta a Dios. Y ustedes padres, no exasperen a los hijos, pidiéndoles cosas que no pueden hacer. Y esto es necesario hacer para que los hijos crezcan en la responsabilidad de sí mismos y de los demás.

Parecería una constatación obvia, sin embargo, en nuestros tiempos no faltan las dificultades. Es difícil para los padres educar a sus hijos a quienes ven sólo por la noche, cuando vuelven a casa cansados del trabajo. […]

Pero, sobre todo, la pregunta ¿Cómo educar? ¿Qué tradición tenemos hoy para transmitir a nuestros hijos? Intelectuales ‘críticos’ de todo tipo han callado a los padres en mil modos, para defender las jóvenes generaciones de daños – varios o presuntos – de la educación familiar. La familia ha sido acusada, entre otros, de autoritarismo, de favoritismo, de conformismo, de represión afectiva que genera conflictos.

De hecho, se ha abierto una grieta entre la familia y la sociedad, entre la familia y la escuela, el pacto educativo hoy se ha roto, y así la alianza educativa de la sociedad con la familia ha entrado en crisis porque se ha minado la confianza recíproca. Los síntomas son muchos. Por ejemplo, en la escuela se han comprometido las relaciones entre los padres y los profesores. A veces hay tensiones y desconfianza recíproca; y las consecuencias naturalmente recaen sobre los hijos.

Por otro lado, se han multiplicado los llamados ‘expertos’, que han ocupado el papel de los padres también en los aspectos más íntimos de la educación. Sobre la vida afectiva, sobre la personalidad y el desarrollo, sobre los derechos y sus deberes, los ‘expertos’ saben todo: objetivos, motivaciones, técnicas.

Y los padres sólo deben escuchar, aprender a adecuarse. A menudo, privados de su papel, se vuelven excesivamente aprensivos y posesivos con respecto a sus hijos, hasta llegar a no corregirlos nunca: “Tú no puedes corregir al hijo”. Tienden a confiarles siempre más a los ‘expertos’, también para los aspectos más delicados y personales de su vida, colocándolos en un rincón solos; y así los padres hoy corren el riesgo de autoexcluirse de la vida de sus hijos. ¡Y esto es gravísimo! Hoy hay casos de este tipo. No digo que suceda siempre, pero existen. La maestra en la escuela regaña al niño y hace una nota a los padres. […]

Es evidente que este enfoque no es bueno: no es armónico, no es dialógico, y en lugar de favorecer la colaboración entre la familia y los otros agentes educativos, las escuelas, los gimnasios…. los contrapone.

¿Cómo hemos llegado a este punto? No hay duda que los padres, o mejor, ciertos modelos educativos del pasado tenían algunos límites, no hay duda. Pero es también verdad que hay errores que sólo los padres están autorizados a hacer, porque pueden compensarlos de un modo que es imposible a ningún otro.

“Por otra parte, lo sabemos bien, la vida se ha convertido en avara de tiempo para hablar, reflexionar, confrontarse. Muchos padres son ‘secuestrados’ por el trabajo – papá y mamá deben trabajar- y por otras preocupaciones, avergonzados de las nuevas exigencias de los hijos y de la complejidad de la vida actual, – que es así, debemos aceptarla como es – y se encuentran como paralizados por el temor a equivocarse.

El problema, sin embargo, no es sólo hablar. De hecho, un diálogo superficial no conduce a un verdadero encuentro de la mente y del corazón.

Preguntémonos más bien: ¿Buscamos entender ‘dónde’ los hijos verdaderamente están en su camino? ¿Dónde está realmente su alma? ¿Lo sabemos? Y sobre todo: ¿Lo queremos saber? ¿Estamos convencidos de eso, en realidad, no esperan algo más?

Las comunidades cristianas están llamadas a ofrecer apoyo a la misión educativa de las familias, y lo hacen sobre todo con la luz de la Palabra de Dios. El apóstol Pablo recuerda la reciprocidad de los deberes entre los padres y los hijos: «Ustedes, hijos, obedezcan a los padres en todo; porque esto agrada al Señor. Ustedes, padres, no exasperen a sus hijos, para que no se desalienten». En la base de todo está el amor, aquel que Dios nos dona, que «no falta al respeto, no busca su propio interés, no se enoja, no toma en cuenta el mal recibido… todo perdona, todo cree, todo espera, todo soporta».

También en las mejores familias es necesario soportarse y ¡Se necesita tanta paciencia para soportarse! Pero es así la vida. La vida no se hace en laboratorio, se hace en la realidad. El mismo Jesús ha pasado a través de la educación familiar.

En este caso, la gracia del amor de Cristo lleva a cumplir lo que está inscrito en la naturaleza humana. ¡Cuántos ejemplos estupendos tenemos de padres cristianos llenos de sabiduría humana! Ellos muestran que la buena educación familiar es la columna vertebral del humanismo. Su irradiación social es el recurso que permite compensar las lagunas, las heridas, los vacíos de paternidad y maternidad que tocan los hijos menos afortunados. Esta irradiación puede hacer auténticos milagros. ¡Y en la Iglesia suceden cada día estos milagros!

Deseo que el Señor done a las familias cristianas la fe, la libertad y la valentía necesarias para su misión. Si la educación familiar reencuentra el orgullo de su protagonismo, muchas cosas mejorarán, para los padres inciertos y para los hijos decepcionados.

Es el momento en que los padres y las madres regresen de su exilio, – porque se han auto-exiliado de la educación de los hijos -, y re-asuman plenamente su papel educativo. Esperemos que el Señor conceda a los padres esta gracia: de no auto-exiliarse en la educación de los hijos. Y esto solamente puede hacerlo el amor, la ternura y la paciencia.”

CARITAS ACOGIDA

“La caridad de Cristo nos urge” dice San Pablo, es lógico que la celebración de nuestra fe, suscite el deseo de socorrer a Cristo en nuestros hermanos más “pequeños”. Así nace desde el grupo de cáritas parroquial una nueva y hermosa iniciativa. CARITAS ACOGIDA. Un espacio de encuentro, escucha y acompañamiento a las personas en situación de pobreza, exclusión y vulnerabilidad de Zizur Mayor. En el horizonte siempre la integración en nuestra comunidad, discerniendo en cada caso su situación personal y la necesidades concretas que tenga. No es un espacio que tenga como fin, en primer lugar, el reparto de ningún tipo de ayuda directa: económica o material (alimentos, ropa…), sino como hemos dicho, es un lugar de encuentro y escucha. Un servicio desde Cristo y hecho al mismo Cristo. Después habrá un segundo momento de discernimiento en el que se estudie la mejor manera de ayudar a esa persona. ¡Empieza ya!, de forma ordinaria serán los lunes de 6 a 8 de la tarde en el despacho nº1 de los locales parroquiales. ¡Que Dios bendiga esta nueva iniciativa y María nuestra madre nos acompañe en este camino!.

ACOMPAÑAR DESPUÉS DE RUPTURAS Y DIVORCIOS

ACOMPAÑAR DESPUES DE RUPTURAS Y DIVORCIOS (De la Amoris laetitia)

242. Los Padres indicaron que «un discernimiento particular es indispensable para acompañar pastoralmente a los separados, los divorciados, los abandonados. Hay que acoger y valorar especialmente el dolor de quienes han sufrido injustamente la separación, el divorcio o el abandono, o bien, se han visto obligados a romper la convivencia por los maltratos del cónyuge. El perdón por la injusticia sufrida no es fácil, pero es un camino que la gracia hace posible. De aquí la necesidad de una pastoral de la reconciliación y de la mediación, a través de centros de escucha especializados que habría que establecer en las diócesis»[259]. Al mismo tiempo, «hay que alentar a las personas divorciadas que no se han vuelto a casar —que a menudo son testigos de la fidelidad matrimonial— a encontrar en la Eucaristía el alimento que las sostenga en su estado. La comunidad local y los pastores deben acompañar a estas personas con solicitud, sobre todo cuando hay hijos o su situación de pobreza es grave»[260]. Un fracaso familiar se vuelve mucho más traumático y doloroso cuando hay pobreza, porque hay muchos menos recursos para reorientar la existencia. Una persona pobre que pierde el ámbito de la tutela de la familia queda doblemente expuesta al abandono y a todo tipo de riesgos para su integridad.

243. A las personas divorciadas que viven en nueva unión, es importante hacerles sentir que son parte de la Iglesia, que «no están excomulgadas» y no son tratadas como tales, porque siempre integran la comunión eclesial[261]. Estas situaciones «exigen un atento discernimiento y un acompañamiento con gran respeto, evitando todo lenguaje y actitud que las haga sentir discriminadas, y promoviendo su participación en la vida de la comunidad. Para la comunidad cristiana, hacerse cargo de ellos no implica un debilitamiento de su fe y de su testimonio acerca de la indisolubilidad matrimonial, es más, en ese cuidado expresa precisamente su caridad»[262].

UNA PARROQUIA EN CAMINO

Querida familia parroquial, Dios nos regala un nuevo curso. Nos ponemos en camino. Quisiéramos que “el Camino”, la espiritualidad que encierra el sabernos peregrinos sea el hilo conductor de este año. Contaremos como pistoletazo de salida con una charla de D. Juan Carlos Elizalde, obispo de Vitoria y amante del Camino de Santiago. Él nos lanzará a seguir a Jesucristo, a buscar en ese camino al hermano solo y desesperanzado. Cada mes propondremos hacer una etapa del camino, lo haremos en familia, será un bonito momento para compartir y fortalecernos en la fe. En este primer trimestre recordaremos que estamos de camino hacia el cielo, esa es nuestra meta, no aspiramos a menos.

VERANO

VERANO

Querida familia parroquial, ha llegado el verano con el ansiado sol y calor. Para muchos este tiempo será ocasión para encontrar el descanso merecido, para recuperar el equilibrio, la serenidad, para recomponer las relaciones maltrechas por el frenético curso.

El contacto con la naturaleza, el pasar más horas con aquellos familiares que el curso nos roba, pero sobre todo el trato con el Señor, en la adoración, en la Misa, en la confesión es lo que nos restaura.

Pero en el verano no es todo “fiesta”, es tiempo donde la soledad puede pesar más, donde la enfermedad, la pobreza en sus diferentes caras contrasta con el divertimiento de otros. No dejemos a nadie desamparado, como familia parroquial cuidémonos unos a los otros.

Dm. éste será el último número de “En Familian” hasta septiembre. Pidámosle al Señor que bendiga todas las actividades parroquiales que se realizarán este verano, de un modo especial el campamento de verano del grupo Scout Doniantzu, el viaje de jóvenes a Asturias y la Misión parroquial a Corumbá (Brasil). Recemos unos por otros.

MISIÓN PARROQUIAL A CORUMBÁ (Brasil) agosto 2018 ¿Quiénes VAMOS ?

Terminamos ya con la presentación de las personas que participarán en la próxima misión parroquial del mes de agosto…

CARLOS REY ESTREMERA. 62 años. Salesiano. “Pasé 23 años de mi vida en Brasil, algunos de ellos en Corumbá, siempre entre niños pobres e incluso de la calle, como los que vamos a encontrar en nuestro viaje. Sufrí mucho, gocé mucho y aprendí a amar a esta gente. ¿Cómo no desear volver? Para mí el volver ahora es fundamentalmente dos cosas: 1º ver los frutos de aquel trabajo, mío y de otras muchas personas; 2º compartir con vosotros, con quienes vais, aquella experiencia, deseando que también vosotros tengáis experiencia de lo que es dedicar la vida a a los demás y lo que eso produce en el corazón humano. Lo que espero es para vosotros que vais y para toda la parroquia que se queda: que se creen lazos de comunión entre quienes viven su vida cristiana en Corumbá y quienes la vivimos aquí, en Pamplona. El “que todos seamos uno”, que decía Jesús a sus discípulos.”

MARITXU URBELZ ERRO. 81 años. Bisabuela. “Me he apuntado, porque esta oportunidad de viajar acompañada, es un maravilloso regalo que el Señor me hace. *Uno más* Poder encontrarme con tantos seres amorosos. Estar nuevamente ahí, donde nada dí, al lado de cuanto recibí. Espero acompañaros en esa vivencia, que será, profundamente enriquecedora y os enseñará el valor de, cuanto poseéis y podéis: ver vuestro regreso (estoy segura) henchidos, felices de haberlo hecho.

PABLO MONREAL PÉREZ. 25 años. Químico. “Porque Jesús vive y lo quiero compartir con todo el mundo.”

Y también…

ALEX NAGORE IRIGOYEN. 28 años. Educador Social.

JOSÉ MONREAL PÉREZ. 23 años. Estudiante de informática.