Mes: enero 2020

CLASE DE RELIGIÓN

El próximo 3 de febrero comienza la semana de pre-matrícula para los niveles de infantil y primaria.

Hacer la matrícula es un acto sencillo pero muy importante, porque estáis decidiendo qué tipo de educación queréis para vuestros hijos e hijas. Por ello queremos recordaros que ahora es el momento de hacer constar que queréis clase de religión para vuestros hijos. Es un derecho y deber que tenéis como padres. Y es también una importante ayuda para la educación cristiana de vuestros hijos.

Os animamos a que apuntéis a vuestros hijos a la clase de religión y a que alentéis a otros padres y madres a que también ellos lo hagan. Tened en cuenta que en los centros públicos se ha de marcar explícitamente que se desea cursar la asignatura de religión. Vuestro párroco, Miguel+

CURSO BÁSICO SOBRE LAS UNIDADES DE ATENCIÓN PASTORAL (UAP)

Querida familia parroquial, hace tiempo que nuestra diócesis está en “salida” como pide el Papa Francisco, en camino de conversión y reforma pastoral. En este itinerario de creación de las UAP, se ha propuesto la invitación a cuantas personas están implicadas en la labor pastoral de las parroquias (catequistas, grupo de Cáritas, liturgia, coro…) a un curso básico sobre las UAP, con el fin de conocer esta nueva realidad, involucrarse y animar en este proyecto.

FECHA: sábados 22 y 29 de febrero, de 10 a 12:30h En el Seminario de Pamplona.

PROGRAMA:

Parte I. La Pastoral de la Iglesia hoy.

· La pastoral de una Iglesia en salida (del Vaticano II al Papa Francisco).

· Rasgos de una comunidad evangelizadora.

· Las acciones pastorales de la Iglesia

Parte II. Nuestro proyecto.

· Las Unidades de Atención Pastoral.

· Estructura y desarrollo.

· Un nuevo estilo, un nuevo liderazgo.

Os animo de todo corazón a que acojáis con interés esta invitación a participar del cursillo básico. La Iglesia la formamos todos, y como si de un cuerpo se tratara, todos los miembros son importantes. Que Santa María, Madre de la Iglesia nos acompañe en este camino y nos haga dóciles al soplo del Espíritu Santo. Con el cariño de siempre, vuestro párroco, Miguel+

SEMANA DE ORACIÓN POR LA UNIDAD DE LOS CRISTIANOS (18 a 25 de enero)

«Nos mostraron una humanidad poco común» (Cf. Hch 28, 2)

«Nos mostraron una humanidad poco común» (Cf. Hch 28, 2) es el lema de la Semana de Oración por la Unidad de los Cristianos que se celebrará del 18 al 25 de enero de 2020.

Este año el Octavario se inspira en la narración de la tempestad que sufrió la nave que llevaba a san Pablo a Roma con algunos prisioneros y que acabaron socorridos en Malta con verdadera humanidad por los nativos de la isla y por el personaje principal, Publio, que acogió en su propia casa a los náufragos y los auxilió hasta la admiración.

Un relato de gran actualidad si pensamos en las travesías de los emigrantes y refugiados en busca de puerto seguro en el Mediterráneo. Miles de ellos huyen de sus países de origen perseguidos por su fe o sus ideas. El relato contrastado con la realidad de cada día es una fuerte llamada a la unidad de acción de todos los cristianos, para que tratemos con solícita humanidad a cuantos nos piden ayuda. Los países de los que proceden los emigrantes padecen males sociales y desórdenes que les obligan a buscar unas condiciones de vida mejor entre nosotros. Es necesario ayudar a los países que los emigrantes abandonan, promoviendo en ellos el respeto a los derechos humanos, la libertad religiosa y el bienestar social que ahora no pueden legítimamente ofrecer a cuantos se ven obligados a emigrar.

Se nos ofrece a continuación un extracto del mensaje que han preparado conjuntamente el Consejo Pontificio para la Promoción de la Unidad de los Cristianos y la Comisión Fe y Constitución del Consejo Mundial de Iglesias para la semana de oración por la unidad de los Cristianos.

La unidad de la Iglesia ha de ser suplicada en la oración para que venga sobre nosotros la luz que ilumine nuestro entender y saber de las cosas de Dios. Tenemos la tentación de confundir lo que nosotros podemos hacer con lo que solo Dios puede hacer. La oración de Jesús por la unidad de la Iglesia no puede quedar sin la respuesta de Dios; por eso nuestra oración, unida a la oración de Jesús, nos abre esperanzados y llenos de confianza a un futuro que solo Dios conoce, pero que se anticipa en nuestro recíproco amor y mutuo reconocimiento como hermanos en Cristo.

En el difícil camino hacia la plena comunión en la única Iglesia de Cristo, necesitamos fortaleza, para no ceder a la tentación de dar por supuesta una unidad que en realidad no tenemos. Los cristianos no debemos engañarnos y culpablemente padecer un espejismo inútil en su afán. La evolución de las últimas décadas sucedida en algunas Iglesias históricas y comunidades eclesiales ha distanciado a confesiones cristianas que habían andado un largo camino de la unidad visible de la Iglesia. Hemos alcanzado grandes logros en el acercamiento de posturas doctrinales sobre la justificación por la fe y el fruto de las buenas obras. Hemos acercado posturas sobre la vida sacramental y la recomposición de un entendimiento común de la eucaristía, la sucesión apostólica en la fe común y en el ministerio de los Apóstoles, y hemos emprendido juntos un progresivo reconocimiento recíproco de los elementos de gracia y salvación que compartimos en la Iglesia, pero la unidad visible todavía no es una realidad lograda.

Esta solo la lograremos mediante una profunda conversión a Cristo, porque en él estamos enraizados y en él y por su medio, Dios nos ha reconciliado. Todas las Iglesias históricas han perdido fieles y, en Europa, la secularización de la vida cotidiana tiende a excluir la religión del horizonte en el que se hace presente el sentido y la orientación última de nuestra vida mortal. Necesitamos cambiar nuestro corazón y nuestra mente y dejar que la gracia de Dios purifique y transforme nuestra vida, para volver a ser testigos de Jesús en el mundo indiferente de nuestro tiempo.

EL BAUTISMO, FUNDAMENTO DE NUESTRA VIDA CRISTIANA

Somos cristianos en la medida en que permitimos que Jesucristo viva en nosotros. ¿desde dónde podemos comenzar a reavivar esta conciencia si no es desde el principio, desde el Sacramento que ha encendido la vida cristiana en nosotros?

· El bautismo es la puerta que permite a Cristo el Señor tomar morada en nuestra persona y a nosotros sumergirnos en su Misterio.

· En virtud del Espíritu Santo, el bautismo nos sumerge en la muerte y resurrección del Señor, ahogando en la pila bautismal al hombre viejo, dominado por el pecado que separa de Dios y dando vida al hombre nuevo, recreado en Jesús.

· El bautismo es, un signo eficaz de renacimiento, para caminar en una nueva vida (Rom 6: 3-4).

· Al sumergirnos en Cristo, el Bautismo también nos hace miembros de su Cuerpo, que es la Iglesia, y partícipes de su misión en el mundo . Permite a Cristo vivir en nosotros y a nosotros vivir unidos a él, para colaborar en la Iglesia, cada uno según su condición, en la transformación del mundo.

· Cuando bautizamos a un niño, en ese niño entra el Espíritu Santo y el Espíritu Santo hace que crezcan en ese niño, desde pequeño, virtudes cristianas que florecerán después. Siempre hay que dar a todos esta oportunidad , a todos los niños, la de tener dentro al Espíritu Santo que los guíe durante la vida. ¡No os olvidéis de bautizar a los niños!

· Las promesas bautismales que renovamos cada año en la Vigilia Pascual deben ser reavivadas todos los días para que el Bautismo "cristifique": no hay que tener miedo de esta palabra: el bautismo nos “cristifica”, quien ha recibido el bautismo y es “cristificado” se asemeja a Cristo, se transforma en Cristo y se hace de verdad otro Cristo.

Papa Francisco.