Día: 14 marzo, 2019

Sobre la Limosna (Benedicto XVI)

Sobre la Limosna (Benedicto XVI)

· ¡Cuán fuerte es la seducción de las riquezas materiales y cuán tajante tiene que ser nuestra decisión de no idolatrarlas! “No podéis servir a Dios y al dinero” (Lc 16,13). La limosna nos ayuda a vencer esta constante tentación, educándonos a socorrer al prójimo en sus necesidades y a compartir con los demás lo que poseemos por bondad divina.

· No somos propietarios de los bienes que poseemos, sino administradores: por tanto, no debemos considerarlos una propiedad exclusiva, sino medios a través de los cuales el Señor nos llama, a cada uno de nosotros, a ser un instrumento de su providencia hacia el prójimo.

· “Si alguno que posee bienes del mundo, ve a su hermano que está necesitado y le cierra sus entrañas, ¿cómo puede permanecer en él el amor de Dios?” (1Jn 3,17). La llamada a compartir los bienes resuena con mayor elocuencia en los países en los que la mayoría de la población es cristiana, puesto que su responsabilidad frente a la multitud que sufre en la indigencia y en el abandono es aún más grave. Socorrer a los necesitados es un deber de justicia aun antes que un acto de caridad.

· Si al cumplir una buena acción no tenemos como finalidad la gloria de Dios y el verdadero bien de nuestros hermanos, sino que más bien aspiramos a satisfacer un interés personal o simplemente a obtener la aprobación de los demás, nos situamos fuera de la perspectiva evangélica. En la sociedad moderna de la imagen hay que estar muy atentos, ya que esta tentación se plantea continuamente.

· La limosna evangélica es una expresión concreta de la caridad, la virtud teologal que exige la conversión interior al amor de Dios y de los hermanos, a imitación de Jesús, que muriendo en la cruz se entregó a sí mismo por nosotros.

· Cuando actuamos con amor expresamos la verdad de nuestro ser: en efecto, no hemos sido creados para nosotros mismos, sino para Dios y para los hermanos.

· Por tanto, lo que da valor a la limosna es el amor, que inspira formas distintas de don, según las posibilidades y las condiciones de cada uno.

Desde la parroquia

Querida familia parroquial,

Estos días están a vuestra disposición en la parroquia unas hojas con el resumen de las cuentas parroquiales y unas notas que explican brevemente el detalle de las mismas, os animo a cogerlas.

Como sabéis, gracias a vuestra generosidad la parroquia no solo va para adelante, sino que puede ayudar a muchos. De cada 10€ que entran a la parroquia, 6€ salen fuera (a familias necesitadas de Zizur 13% de los ingresos; a diferentes causas, Domund, Manos Unidas, Segué… el 18% de los ingresos; y a la caja de compensación, es decir a nuestras parroquias hermanas e iglesia de Navarra el 25% de los ingresos. Gracias de corazón.

Junto con las cuentas se ha incluido una ficha para suscribir o actualizar una cuota periódica voluntaria a favor de la Parroquia. Os animamos a realizar vuestra aportación económica por esta vía, o a actualizar la que podáis tener. Es muy importante para que la parroquia, la casa de todos, pueda seguir haciendo su labor. Os recuerdo que todas las ayudas dadas por esta vía tienen una desgravación fiscal del 20%, de la que la parroquia informa puntualmente al Gobierno de Navarra.

Si quieres colaborar por esta vía, los datos que necesitamos son:

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Deseo colaborar durante el tiempo oportuno, con una aportación periódica (mensual, trimestral, semestral, anual) de:

Número de cuenta para la aportación parroquial.

De antemano, muchas gracias por tu colaboración.

Miguel Garisoain, vuestro párroco.