Mes: febrero 2019

JAVIERADA 2019

JAVIERADA 2019, sábado 16 de marzo

INFORMACIÓN PARA LAS FAMILIAS QUE NO PERTENECEN AL GRUPO SCOUT DE LA PARROQUIA

OPCIONES

1. Para ir andando, 2 opciones:

· Desde la Parroquia de Sta. María de la Esperanza, bendición de peregrinos a las 5:00 de la madrugada. Posterior traslado en coches hasta Noain para salir juntos.

· Desde la Parroquia de Sta. María de la Esperanza, bendición de peregrinos a las 8:00 de la mañana. Posterior traslado en coches hasta “el Bosquecillo” para salir juntos.

La idea es juntarnos en Liedena a las 13:00 para comer.

QUÉ TIENES QUE LLEVAR:

Ø -2 Bocatas (almuerzo y comida) y agua/zumo (indispensable cantimplora). Permitimos que los chavales lleven frutos secos, galletas, chocolates… pero sin exceso.

– Zapatillas cómodas (que no sean nuevas) y calcetines altos. Ropa de deporte, chubasquero/capa, calcetines de repuesto. Mochila, linterna-frontal para los que salen de noche.

Ø -Según condiciones metereológicas: Gorro, guantes, buff o crema de sol, gafas de sol y visera.

Ø -Si quieres hacer la vuelta en el autobús de la parroquia (10,00€): Después de la misa, nos juntaremos en el césped situado donde la casa de los Jesuitas (mirando al altar en la zona derecha del castillo, bajando las escaleras). Es importante no retrasarnos e ir directamente a ese punto.

2. Opción ir en autobús: (precio 10€)

· Para los que queráis participar en el Vía Crucis: habrá un autobús que saldrá del Instituto de Zizur Mayor a las 13:00 del mediodía. Llevar almuerzo para comer en Sangüesa.

· A quienes sólo quieran acudir a la misa de las 5 de la tarde, el autobús les acercará a Javier.

A las 16.30 quedaremos en la explanada de Javier para poder estar juntos en la misa de las 17.00. Estaremos mirando al altar en la parte derecha.

LOS MENORES DEBERÁN IR ACOMPAÑADOS DE UN RESPONSABLE

INSCRIPCIÓN E INFORMACIÓN EN: parroquia

¡ANÍMATE, TE ESPERAMOS!

domingo VII TO

EL Papa Francisco a los catequistas: sean catequistas con vocación

Este fin de semana se ha celebrado en nuestra diócesis el día del catequista bajo el lema “TESTIGOS DEL MISTERIO”. Ha sido una llamada a SER CATEQUISTAS desde la experiencia personal de encuentro con el Señor, que es la que pone fuerza a nuestras palabras y a toda nuestra labor catequética.

Con estas líneas queremos dar las gracias a todos los catequistas de la parroquia por su labor y compromiso semanal con nuestros niños y jóvenes. En el marco de esta gozosa celebración recordamos el mensaje que el Papa Francisco dedicó en septiembre de 2018 a los catequistas que participaron en un congreso internacional organizado por Pontificio Consejo para la Nueva Evangelización.

Ser catequistas de vocación. Ser catequista, esta es la vocación, no trabajar de catequista. Presten atención, no he dicho hacer de catequista, sino serlo, porque involucra la vida. Lleva al encuentro con Jesús con las palabras y con la vida, con el testimonio”. “¡Qué beneficioso sería para la Iglesia que nuestras catequesis se basaran en captar y vivir la presencia de Cristo que actúa y obra salvación, permitiendo que experimentemos incluso ahora la belleza de la vida de comunión con el misterio de Dios el Padre, Hijo y Espíritu Santo!

El catequista da el primer anuncio. Piensénlo bien: en este mundo, en esta área de tanta indiferencia, vuestra palabra siempre será un primer anuncio, que llega a tocar el corazón y la mente de muchas personas que están a la espera de encontrar a Cristo. Incluso sin saberlo, pero lo están esperando. Y cuando digo el primer anuncio no lo digo solo en el sentido temporal. Por supuesto, esto es importante, pero no siempre es así. ¡El primer anuncio equivale a subrayar que Jesucristo muerto y resucitado por el amor del Padre, da su perdón a todos sin distinción de personas, si tan solo abren sus corazones para dejarse convertir! A menudo no percibimos el poder de la gracia que, a través de nuestras palabras, llega profundamente a nuestros interlocutores y los moldea para que puedan descubrir el amor de Dios.

18 February, 2019 13:03

LA IGLESIA ¿NOS ROBA?

Es bueno que estemos informados y conozcamos la verdad de algunas realidades eclesiales que muchas veces surgen en las noticias, tertulias y en nuestras conversaciones diarias. Recordamos hoy parte de un artículo de Don Fernando Giménez Barriocanal, Vicesecretario para Asuntos Económicos de la Conferencia Episcopal sobre los bienes de la Iglesia, que fue publicado en “El Mundo” el día 26/9/2018.

Hablar sobre el dinero y los bienes de la Iglesia es casi un deporte nacional. Todo el mundo opina y no siempre con datos. Cuando no es la asignación tributaria son los “supuestos” privilegios fiscales y si no, siempre se puede echar mano de la Mezquita-Catedral que el obispado de Córdoba se apropió por 30 miserables euros. ¿Qué hay de verdad en esto último? Intentaremos responder a los 10 mitos más importantes sobre el tema.

¿Las inmatriculaciones de la Iglesia son un privilegio? Inmatricular consiste en inscribir en el Registro de la propiedad una finca por primera vez, es decir, una finca no inscrita previamente. Hay que tener en cuenta que el Registro es una institución relativamente reciente en nuestro país. Para inmatricular ha habido tres procedimientos: acreditar el título de adquisición, un expediente de dominio y mediante certificación. Este último sistema ha permitido a determinadas entidades de la Iglesia, hasta 2015, inmatricular bienes de carácter inmemorial, asemejándose en su procedimiento a las Administraciones públicas. Es cierto que el procedimiento era excepcional, pero la situación también, ya que nos encontramos con que muchas realidades de Iglesia son las instituciones más antiguas de nuestro país, como los Arzobispados de Toledo o Tarragona cuyo origen data del siglo I. Ello supone que hay que remontarse a muchos siglos atrás para encontrar el antecedente de la adquisición, pero es evidente que el destino, uso y mantenimiento de muchos de estos bienes ha correspondido a las instituciones de la Iglesia de siempre.

¿Se trata de un privilegio franquista? En absoluto. Contrariamente a lo que se publica, el sistema de inmatriculación deriva del siglo XIX (1863) como respuesta a la legislación desamortizadora y con el fin de otorgar seguridad jurídica, estando presente en la ley hipotecaria de 1909 y en el Reglamento de 1915. Ni siquiera en la República fue puesto en cuestión el sistema. La ley hipotecaria de 1946 mantiene el sistema anterior. Dicho texto no contempla la inscripción de los templos, por entender que no precisaban inscripción al ser evidente la titularidad, su destino y ser considerada “fuera de comercio”.

¿La reforma de Aznar de 1998 incrementa los privilegios de la Iglesia? Tampoco es correcto afirmar esto. Hasta 1998, no estaba previsto la inmatriculación de los templos destinados al culto católico, lo que colocaba a la Iglesia católica en una situación de clara desventaja jurídica en relación con otras confesiones, de acuerdo con el artículo 14 de la Constitución y tal y como se puso de manifiesto en distintos pronunciamientos jurídicos. Desde 1998 y hasta 2015 se ha permitido a las entidades de la Iglesia inscribir a su nombre dichos bienes, como también a las administraciones públicas inmatricular los bienes de dominio público. Desde 2015 ya no existe esa posibilidad para la Iglesia, entrando en el régimen general.

¿El registro de un bien confiere la propiedad? La inmatriculación de los bienes no afecta a la propiedad, que se adquiere conforme al derecho civil. El registro tiene una función probativa o certificativa, otorga seguridad jurídica, pero no tiene función constitutiva de la propiedad. Por esta razón, el sistema de inmatriculación preveía un periodo de 2 años de provisionalidad para corregir errores y presentar alegaciones. En todo caso, siempre podrán corregirse errores en el proceso, caso de que hayan acontecido.

¿Se ha apropiado la Iglesia de decenas de miles de inmuebles?, ¿no es un escándalo de cifras enormes? En España, hay cerca de cuarenta mil instituciones de la Iglesia que tienen reconocimiento civil. Muchas de ellas tienen más de 1000 años de existencia y a lo largo de su vida han adquirido la titularidad de bienes. Por ello y teniendo en cuenta que existen más de 23.000 parroquias canónicamente erigidas, miles de ermitas y santuarios, miles de cofradías y hermandades, centenares de monasterios…, el volumen de bienes que corresponde a todas estas realidades, aunque de manera unitaria es escaso, en términos globales es muy alto. Ahora bien, no nos confundamos, es como si quisiéramos calcular cuántos bienes inmuebles son propiedad de las corporaciones locales. También en este caso, la cifra sería muy importante.

¿La Iglesia es opaca y no quiere ofrecer los datos? Recientemente se ha informado de que el Gobierno está preparando un listado de los bienes inmatriculados y que la Iglesia no quiere dar estos estos. La realidad es muy distinta. Cada una de las cerca de 40.000 instituciones que son Iglesia Católica en España tiene la autonomía que le confieren las normas civiles y canónicas, por lo que no existe, desde el ámbito de la Iglesia un registro de los bienes eclesiásticos. Es cada persona jurídica la que gestiona su patrimonio conforme la normas canónicas. La Conferencia Episcopal, en este punto, no tiene ninguna jurisdicción.

¿Pero todos estos bienes no son del pueblo? Durante siglos, efectivamente, el pueblo “católico” ha construido y confiado a la Iglesia distintos bienes para que ésta pudiera realizar su labor: el anuncio del Evangelio (apostolado), la celebración de la fe (culto) y el ejercicio de la caridad. Los bienes de la iglesia se destinan precisamente a estos fines. La Iglesia administra, cuida y pone a disposición de todos estos bienes, que cumplen una función religiosa y también, en muchos casos una función cultural.

¿Y lo de la Mezquita, no es un robo? Lo de Córdoba se ha explicado ya muchas veces. Fernando III entrega a la Iglesia en el año 1236 este edifico para la construcción de la Catedral. Un edificio que había sido edificado previamente sobre la antigua Basílica visigoda de S.Vicente. La polémica resulta cansina y algunos informes verdaderamente sorprendentes. Lo importante de todo esto es que gracias a la situación actual el inmueble esta cuidado, cumple con su finalidad religiosa desde hace siglos y también con una enorme función social, poniéndolo a disposición de todos y generando un importante valor social y por supuesto económico, sobretodo para la economía de Córdoba y de Andalucía.

¿La Iglesia se ha enriquecido injustamente con estos bienes? Las distintas instituciones de la Iglesia son titulares de más de 3.000 bienes inmuebles declarados de interés cultural. Estas declaraciones no afectan a la titularidad sino más bien a que la administración se implique en su mantenimiento y conservación a cambio de que la iglesia los ponga a disposición de la sociedad para ser visitados. En su inmensa mayoría, dichos bienes generan importantes costes de mantenimiento y conservación para la Iglesia, que la Iglesia realiza por entender que forma parte de su misión. La inmensa mayoría de esos bienes tienen naturaleza no enajenable, con lo que la posibilidad, que algunos apuntan, de hacer negocio, es inexistente. Son muy pocos los bienes que son “económicamente rentables” para la Iglesia, precisamente aquellos por los que se insiste hasta la saciedad, frente a otros que pasan de largo. Sin embargo, tal y como demostró hace poco un informe de la auditora PWC, la puesta a disposición de la sociedad de dichos bienes reporta a la economía nacional más de 22.000 millones de euros al año (2% del PIB). Pero incluso aquellos pocos bienes que reportan recursos, como es el caso de la Mezquita-Catedral, los recursos obtenidos son aplicados a fines culturales (restauración de patrimonio) o a los fines propios de la Iglesia entre los que destaca la ayuda a proyectos sociales. Baste decir, a modo de ejemplo, que entre 2006 y 2014 el Cabildo de Córdoba destinó 16 millones de euros a proyectos de Caritas, Proyecto hombre, ayuda a misioneros, etc.

Pero si todo esto es así ¿Por qué la Iglesia se empeña en que se reconozca su titularidad? La Iglesia tiene la obligación de custodiar y mantener los bienes que le han sido confiados afectándolos a sus fines propios y poniéndolos a disposición de la sociedad, con independencia y colaboración con los poderes públicos, al servicio del pueblo cristiano.

Fernando Giménez Barriocanal

Vicesecretario para Asuntos Económicos de la Conferencia Episcopal

Publicado en el periódico “El Mundo” el 26 de septiembre de 2018

18 February, 2019 13:00

MANOS UNIDAS CELEBRA SU 60 ANIVERSARIO

Manos Unidas es la Asociación de la Iglesia Católica en España que se dedica a la cooperación y que da vida a las palabras de Jesucristo: “Tuve hambre y me disteis de comer; tuve sed y me disteis de beber”. (Mateo 25)

En Manos Unidas queremos que se escuche la voz de nuestros hermanos más necesitados en las comunidades más pobres y trabajar con ellos para que tengan una vida digna y plena.

El 60 aniversario de Manos Unidas marca su vocación profética y misionera:

Trabajamos por la justicia del Reino, que implica cambiar el corazón y las estructuras de pecado que nacen del corazón humano.

Creemos en un mundo fraterno donde reinen la justicia y la paz. Sabemos que es necesaria la colaboración de cada persona, y de toda la humanidad, para construirlo. Aceptamos humildemente las palabras del papa Francisco en la Jornada Mundial de los Pobres:

“Benditas las manos que se abren para acoger a los pobres y ayudarlos: son manos que traen esperanza.

Benditas las manos que vencen las barreras de la cultura, la religión y la nacionalidad derramando el aceite del consuelo en las llagas de la humanidad.

Benditas las manos que se abren sin pedir nada a cambio, sin «peros» ni «condiciones»: son manos que hacen descender sobre los hermanos la bendición de Dios”.

Queremos ser esas benditas manos y convocamos, a todos cuantos quieran, a unir sus manos a las nuestras para luchar por la dignidad de las personas.

18 February, 2019 12:55

¡ GRACIAS DON FERNANDO !

Recordamos con agradecimiento algunas de las palabras de D. Fernando Sebastián fallecido en Málaga el pasado 24 de enero.

En una entrevista en febrero de 2016, afirmó que daba gracias a Dios por «llegar a viejo» «y no me duele decir la palabra. Creo que un hombre no es del todo él mismo hasta que no vive su propia vejez, porque es la última fase de la cocción que uno tiene que hacer para madurar, para poder ir al cielo. Y yo doy muchas gracias a Dios por estos años de serenidad, de distancia, de humildad… porque el jubilado en la vida no es nadie y se va muy a gusto por la calle sin ser nadie. [..] Eso da paz, serenidad y sabiduría, y una sabiduría que no puedes usar para imponerte sobre nadie sino para madurar tú tu propia vida. Yo me imagino que estoy retocando el conjunto de mi vida, adecentándola en presencia de Dios y tratando de ser mejor cristiano de lo que he sido en los años anteriores», decía.

Sobre la vida de Obispo afirmaba «es una vida hermosa, atada estrechamente a la vida de Jesús, a su palabra, a sus ejemplos, a su misión y a sus deseos. Ser sucesor de los Apóstoles es ser uno de la primera comunidad de Jesús, uno de sus primeros amigos, de los que viven y trabajan con Él al servicio del plan de Dios para el mundo. Esta relación con el Señor te va dominando poco a poco, te separa de los intereses y de las costumbres del mundo y te hace vivir todas las cosas desde otro punto de vista, desde el punto de vista de Jesús. En esta vida singular, la Eucaristía, el Jesús de los Evangelios, el Cristo resucitado y glorioso se va haciendo tu mundo verdadero, tu refugio, el hogar secreto y amoroso de tu vida personal. Ahí estoy, ahí quiero estar, aquí quiero encontrarme con la verdad de todos mis hermanos, con el mundo renacido y verdadero».

En su autobiografía “Memorias con esperanza” acerca de sus vivencias en la Transición afirmaba: «los que hemos vivido a lo largo de estos años pasados tenemos la obligación de ayudar a los más jóvenes a conocer la compleja realidad de nuestra historia en toda su verdad. En nuestra sociedad hay demasiadas tensiones, demasiados rechazos, demasiadas exclusiones. Los españoles, desde la Ilustración, tenemos necesidad de aprender a convivir, necesitamos aceptarnos unos a otros, tal como somos. Tenemos detrás una gran historia y un gran patrimonio cultural que nos hace ser lo que somos. Tenemos que aprender a aceptarlo con gratitud, sin eximentes».

BREVE BIOGRAFÍA DE DON FERNANDO SEBASTIAN AGUILAR

Nació en Calatayud el día 14 de diciembre de 1929. Fue ordenado sacerdote en 1953. Hizo estudios de Teología en Roma y en Lovaina, obteniendo el doctorado en 1955.

Desde 1956 hasta 1979 centró su actividad en el estudio y la enseñanza de la Teología Dogmática en los centros de la Congregación Claretiana y en la Facultad de Teología de la Universidad Pontificia de Salamanca, en donde fue Decano de la Facultad y Rector de la Universidad entre 1971 y 1979.

En septiembre de 1979 fue consagrado Obispo de León. Fue secretario General de la Conferencia Episcopal Española durante los años 1982 a 1988. En 1988 fue nombrado Arzobispo Coadjuntor de Granada. Fue Administrador Apostólico de la Diócesis de Málaga de 1991 a 1993.

En 1993 fue nombrado Arzobispo de Pamplona y Obispo de Tudela, sedes de las que fue emérito desde julio de 2007. Fue también Vicepresidente de la Conferencia Episcopal entre los años 1993 a 1999, también de 2002 a 2005. Participó en seis Asambleas del Sínodo de los Obispos. Recibió la Medalla de Oro de la Universidad Pontificia de Salamanca en reconocimiento a todos sus servicios. El papa Francisco lo nombró cardenal el día 22 de febrero de 2014.

Falleció en Málaga el 24 de enero de 2019. Descanse en Paz.